"En Europa, la violencia contra las mujeres es mucho más peligrosa para la mujer que el terrorismo o el cáncer" (American Political Science Review, 2012).
La violencia contra las mujeres es probablemente la violación de los derechos humanos más habitual y que afecta a un mayor número de personas y está basada en la discriminación universal que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo.
Esta violencia producto de una cultura patriarcal que justifica y legitima una relación desigual entre géneros, se ha visibilizado en nuestro país durante los últimos años, y su erradicación ha entrado definitivamente a formar parte de la agenda pública.
En el siguiente enlace podemos ver los datos correspondientes a la Macroencuesta sobre Violencia de Género de 2011 del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad: http://www.observatorioviolencia.org/upload_images/File/DOC1329745747_macroencuesta2011_principales_resultados-1.pdf
En él aparecen no sólo los índices de prevalencia de la violencia de género en la mujer y sus hijos e hijas sino también sus consecuencias psicológicas.
Según el informe 2010 de Save the Children: http://www.savethechildren.es/docs/Ficheros/425/Informe-Violencia_de_genero.pdf la exposición a violencia de género tiene un impacto negativo evidente en la vida, el bienestar y el desarrollo de los niños y de las niñas. Para considerarlos víctimas no es necesario que la sufran directamente. Presenciar la violencia ejercida contra sus madres o el hecho de crecer en un entorno en que la desigualdad entre el hombre y la mujer se expresa de manera violenta, les convierte también en víctimas.
Además en la mayoría de casos se convierten en catalizadores de la denuncia de la madre, a partir de la cual suelen verse involucrados en procedimientos administrativos y eventualmente judiciales que en la mayoría de casos no se encuentran adaptados a sus necesidades.
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